Pregunta a Purnas. Para saber como participar pincha en este enlace.Todo lo que usted quiso saber sobre Purnas y nunca se atrevió a preguntar.[1][2][3][4][5][6]
El Hombre de la luna se quedó hasta muy tarde
Hay una posada, una vieja y alegre posada
Al pie de una vieja colina gris,
Y allí preparan una cerveza tan oscura
Que el Hombre de la Luna bajó
A beberla una noche.
El palafrenero tiene un gato borracho
Que toca un violín de cinco cuerdas;
Y mueve el arco arriba y abajo,
Arriba chirriando, abajo ronroneando
Y serruchando en el medio.
El posadero tiene un perrito
Que es muy aficionado a las bromas;
Y cuando hay alegría entre los huéspedes,
Levanta una oreja a todos los chistes
Y se muere de risa.
Ellos tienen también una vaca cornuda
Orgullosa como una reina;
Pero la música la trastorna como la cerveza,
Y mueve la cola empenachada
Y baila en la hierba.
¡Y oh, las pilas de fuentes de plata
Y el cajón de cucharas de plata!
Hay un par especial de domingo,
Y a estas las pulen con mucho cuidado
Las tardes de los sábados.
El Hombre de la Luna bebía largamente
Y el gato se puso a llorar;
La fuente y la cuchara bailaban en la mesa,
La vaca brincaba locamente en el jardín,
Y el perrito se mordía la cola.
El Hombre de la Luna tomó otra copa
Y luego rodó bajo la silla,
Y allí durmió y soñó con cerveza;
Hasta que palidecieron las estrellas,
Y el alba estuvo en el aire.
El Palafrenero le dijo al gato ebrio:
"Los caballos blancos de la luna
Relinchan y tascan los frenos de plata;
Pero el amo ha perdido la cabeza,
¡Y el Sol saldrá pronto!"
Así que el gato tocó en el violín una jiga-jiga
Que hubiera despertado a los muertos,
Chillando, serruchando y apresurando la tonada,
Mientras el posadero sacudía al Hombre de la Luna:
"¡Son las tres pasadas!", dijo.
Llevaron al Hombre rodando colina arriba
Y lo arrojaron de vuelta a la Luna,
Mientras sus caballos galopaban de espaldas
Y la vaca cabriolaba como un ciervo
Y la fuente se iba con la cuchara.
Más rápido el violín tocaba la jiga-jiga;
El perro comenzó a rugir,
La vaca y los caballos estaban patas arriba;
Los huéspedes saltaron de la cama
Y bailaron en el piso.
¡Con un pum y un pim estallaron las cuerdas del violín!
La vaca saltó por encima de la luna,
Y el perrito rió al ver tanta alegría,
Y la fuente del sábado se escapó corriendo
Con la cuchara del domingo.
La Luna redonda rodó tras la colina,
Mientras el Sol levantaba la cabeza.
No podía creer a sus ojos de fuego;
¡Porque, aunque era de día, para su sorpresa
Todos habían vuelto a la cama!
Editorial Minotauro ha publicado por primera vez en castellano las Aventuras de Tom Bombadil y otros poemas del Libro Rojo, de J.R.R. Tolkien, en una edición colaborativa realizada por los miembros de la lista de Sociedades Tolkien en castellano de todo el mundo.







